lunes, 31 de enero de 2011

Y un día más

Ser una adolescente es complicado. Sobre todo por la magnificencia abrumadora a la que está sujeta nuestro cerebro. Ya no importan en nuestra vida los deberes del cole, o las discusiones tontas con las amigas. De hecho, el círculo amistoso, se va cerrando, condición contradictoria, porque es a partir de este momento cuando comenzamos a tener una vida social, en cierta medida liberal. Comienzan a cobrar vida otro tipo de relaciones, empiezas a identificarte contigo misma y con los demás. Es complicado ser adolescente.

Contradicción, es la palabra, que tal vez, mejor nos defina. Un día bien, al siguiente humor de perros. Pocos son capaces de vencer sus complejos, sus miedos, de afrontar sin temor al qué dirán sus fantasías, sus deseos, sus ansias más contenidas. Otros, impulsados quizás por esa misma fuerza se confunden y se arrastran por un camino, que probablemente en un principio, no era el elegido. Ser rebelde, fuerte, impetuosa, firme, decidida y a lo mejor impulsiva son caminos de doble sentido.