sábado, 4 de agosto de 2012

Dos palabras

Mientras intento escribir eso que nunca será una canción se me ocurre la idea de verte dormir, de sentir cómo respiras, de velar cada uno de tus movimientos, de rozarte la nariz con la yema de mi dedo índice, de sonreír cuando veo que escondes tu cara tras tu brazo torcido que sujeta la almohada. 

¡Qué pena que estés a kilómetros de distancia, qué duermas ahora y que no me pienses, que no sepas que la luz led roja de tu móvil está activa porque hace una hora te escribí, mientras tú, quizás, apagabas el ordenador y te abrazabas a las mantas! Se me ocurren mil cosas que poner en esta canción, una canción de madrugada, pero todo me suena falso, ligero. No hay mejor canción que los besos que te doy, que las ganas que te tengo, pero ese afecto es privado, cara al público sonríen nuestros modales y encienden fuego nuestras miradas cuando clavas tus ojos sobre los míos. Mantén el secreto, ¿vale? Le escribiré una canción al viento. 

sábado, 14 de julio de 2012

Preludios

Y me cuelgo del cuello de un bolero, de una vela y la brisa veraniega que se escapa de la lluvia. Es verano, llueve y es verano; hace mal tiempo y es verano... Sí, verano. 

La ciudad despierta con el perfume de los turistas, con las risas de la gente, con las chanclas llenas de arena por la caminata en la playa, con resacas infinitas. Se despiertan las ganas y las horas mueren atropelladas por una agenda cargada de planes altamente variables. Calles llenas de gente que se mezcla, que sonríe, que tropiezan, que saludan, que se aprovechan de los rayos de sol que se escapan de vez en vez por entre las nubes. 

Me encanta SanSe, me gusta el verano, el verano de SanSe. 

viernes, 27 de abril de 2012

Enséñame tu alma

Y mientras la lluvia caía me regalaste el suspiro profundo que escondía tu corazón. Me diste tu verbo y tu horizonte, escribiste en mi alma un sentimiento que se oculta tras tu inmensa armadura. Te descubriste por un instante, lo vi en tus ojos, lo sentí en tu piel, y en ese instante ya no fuimos ni tú ni yo, fuimos nosotros. Y a la luz del fuego tenue dibujaste una silueta de hierro y la forjaste en mera máscara, era el escondite del que sufre en silencio y la guarida de los que aman y callan. 

Escondámonos del silencio
La lluvia de la calle no ensució tu rostro, ni humedeció tu pelo. Me dijiste, con miedo, mucho miedo: "Me importas, no sabes cuánto me importas."

sábado, 14 de abril de 2012

Metamorfosis

Y escucho "Yellow Card" y me acuerdo de tu voz, de tu mirada, de tu sonrisa y del verso que recita tu rostro. Suena una canción tras otra, y en mi retina, una tras otra acuden instantáneas cosechadas por el tiempo que paso junto a ti. Y podría morir ahora, podría desaparecer, desvanecerme, o simplemente ser efervescente cual aspirina en contacto con el agua, tus recuerdos son mi secreto mejor guardado. 
Burdeos

Y podría pasarme horas acariciando las hebras de tu pelo fino y dorado, o perdiéndome en el acertijo de tu ojos, que no completan el matiz entre lo azul y lo verde, que no tienen horizontes, ni principios ni fin. O quizás, podría considerar la opción de recorrer con un dedo el gracioso perfil de tu nariz mientras sonrío y te hago sonreír. No sé, hay un sinfín de caricias en el aire,  palabras que sólo las miradas entienden, sonrisas ensortijadas, hay una piel y un tacto, dos personas y una acción. Hay mucho, demasiado. 

Te vas y me quedo pululando. Te vas y soy mariposa. 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Let it go

Ya sé que a solas le cantas canciones a la luna, que le tiñes los colores al día y que te disfrazas con piruletas de limón. Yo reparto sonrisas en la esquina del viento y colecciono miradas de color azul, pinto de amarillo el cielo y me refugio de la lluvia bajo la hierba fresca de la primavera. 

¿Sueles hacer graffitis?  

viernes, 23 de marzo de 2012

Nihil

Que el fin del mundo te pille bailando
 ¿Qué piensas cuando miras al cielo y no puedes ver las estrellas? ¿Qué pasa cuando sientes que todo ocurre demasiado deprisa? ¿Has notado alguna vez que que careces de tiempo? ¿Has tenido la horrible sensación de que un día no despertarás y te habrás ido con un sinfín de cosas por hacer? ¿Has imaginado que algún día alguien te recordará por lo que hiciste y por las huellas que dejaste en la tierra fresca y húmeda en tu juventud marchitada por la erosión de los años? ¿No percibes nada, no? ¿No hueles que mañana podrías ser un recuerdo, bueno o malo, abarrotado de risas o llantos, cálido de un beso o un abrazo, gélido cual palabra malsonante o hiriente explotase de tu boca? Ahora que los suburbios de mis labios han  barrido la estrechez de términos que confluye entre nosotros, dime: ¿Alguna vez has sido capaz de sentir algo?

jueves, 22 de marzo de 2012

Y se trata de subsistir


Y si, se trata de huir cada día de este círculo que se hace cada vez más pequeño, más brutal e inquietante. Se trata de saltarse alguna vez esas absurdas y normalmente idiotizadas normas que han sido interiorizadas como rutina. Se trata de no ser siempre la misma cara de la moneda. 

Pregúntate a menudo el por qué de estar en esta vida, pregúntate a menudo cuál es tu condición principal como ser humano, pregúntate a menudo dónde y quién establece el límite entre el bien y el mal. 

Nuestra esencia se basa en la subsistencia. Somos animales urbanos. Nos saciamos buscando en lo material llenar ese vació que no hemos conseguido completar. ¿Cómo lo llamo? Pobreza de espíritu. El hombre, de espíritu, es pobre, es miserable, es cruel, es un primate con un ligero barniz de domesticación. Y nuestro ego, fortalecido por esa pobreza existencial que se alimenta del marketing, prevalece ante el yo, y le da riendas al egoísmo para que actúe a su antojo. Entre nosotros aún se percibe y se fundamenta la hostilidad que nace de la "Ley del más fuerte"; somos pura competencia, somos una lucha constante. Luchamos contra el resto, y luchamos además en nuestra propia contra. Cada mañana encontramos miles de batallas nuevas que librar, y llámese batalla cualquier barrera, obstáculo, impedimento, oposición y litigio. 

¿Y por qué cuento todo esto? Porque estoy en la biblio, viendo como mes tras mes, las mismas caras nos sentamos en los mismos sitios, nos ensimismamos en el espesor de las letras y números, en el agraciado espacio que compartimos durante horas nos envolvemos de una nube de lápices y bolígrafos y nos ausentamos del mundo. Y nada cambia, siempre los mismos gestos, la misma cara, la misma apariencia, la misma acción. Somos rutina, acompañada de gracia urbana. Somos aledaños y adyacentes en tiempo y espacio. Somos las partículas de un universo que no conocemos, porque ignoramos tanto como granos de arena hay en cada playa del mundo. Y aún así, creemos ser lo más importante y  valioso que existe. 

lunes, 19 de marzo de 2012

Viento

Y las tardes junto al mar secaron las
 lágrimas de tu ausencia
Hace noches que no duermo, que no sueño, que no siento nada. Hace tiempo que olvidé extrañarte, echarte de menos. Olvidé tu aroma, tus caricias, tu aliento, tus besos. Te olvidé de Norte a Sur. Olvidé tu silueta, tu silencio, tu tacto fino, tu tez pálida como un día de niebla; olvidé tu abrazo, tus gestos, olvidé tu risa y tu pelo revuelto, deshecho al viento del verano, a la lluvia del otoño, a la nieve del invierno. Hace tiempo ya que no te tengo,ni te quiero conmigo. 

Pero a veces tu recuerdo tenue como niño aparece entre cortinas y juega a ser brisa que se cuela en el salón a las noches frente al fuego, alegre compañía para una esquina que se disputa una mesilla con florero o un cuadro de Chaplin. Y yo sonrío, pero ya mi piel no siente la frescura de tu presencia, ya no queda nada de ti conmigo. En cambio, la incertidumbre me corroe cuando desde esa esquina enfoco la ventana y me dispongo a observar. ¿Te pasa a ti lo mismo? ¿O simplemente nunca me pensaste como yo te pensé a ti? 

Tenerte en mi mente no me hace débil, pero comprendí que ocupabas demasiado tiempo de mi vida, que te pensaba de demasiado, que te buscaba incluso cuando acababas de partir. Entendí que no eras mi prioridad, sino mi opción, haciendo recíproco el enlace. Supe, entonces, que hay cosas que merecen mejor atención que aquéllas que van y vienen.

sábado, 17 de marzo de 2012

No queda nada

Regálame tus besos una vez más
Rozando las últimas noches estrelladas, acariciando el vacío de tenerte en alma y mente. Ya no hay nada, salvo espectros disfrazados de recuerdos que me ciegan con la luz de una máxima idealización desteñida por el paso de los años. Me tumbo en la hierba fresca de una noche de verano junto al mar, y me abrazo a la tierra que sostiene mi peso, y me cubro con la manta de frío que dejaste al partir. Y regresan los fantasmas como estrellas reflejadas en el agua, jugando a confundir el idilio del pasado con un marchito presente de historias vanas y poco coherentes. Cordura es lo que sobra cuando estoy sola, cordura es lo que sobra cuando me pienso contigo, cordura es de esas palabras que sólo tienen sentido si se piensa como piensa el invierno. Cordura es un término reducido a aquellas personas que nunca han vivido de la vida ese trocito que marca la diferencia. 

Quiero morir cuerda, pero quiero vivir la vida rozando el vacío que destila la locura cuando pasa cerca de mí. 

viernes, 16 de marzo de 2012

¿Y bien?

¿Y te parece aceptable esta verborragia absurda? ¿Y te parece coherente lo que tu boca calla y lo que tus ojos dicen? ¿Y se te hace difícil quedarte callado cuando lo superfluo del verso rememora el pasado? ¿Y se te mueren las ganas, y se te muere el deseo, la ilusión, la nostalgia?
Pido silencio porque mi boca calla; pido silencio porque las palabras no hablan del verso de aquella noche, ni de la música de tus miradas. Pido silencio, no quiero palabras....

Superfluo

Cuando hables, procura que tus palabras 
sean mejores que el silencio
Un laberinto de miradas que persigue la misma rutina de antaño. Se nos escapa el tiempo. Se nos olvida. Pertenecemos a este momento, a esta canción que suena en la radio, a este pincel que dibuja un cuerpo, a esta mano que acaricia el viento. Trasnochamos recuerdos mientras recolocamos los guiones del juego. Vivimos del pasado en un presente que carece de futuro. Se nos acaba el tiempo. Se nos muere el instante, la oportunidad, el momento. Huye la vida. En conclusión, todo es superfluo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Y para más... hysteria


Que los fantasmas del pasado no turben tu presente

Sentarse a escribir algo no siempre es fácil. A veces tengo que pensar mucho qué escribir, sencillamente porque no tengo nada sobre lo que escribir. O quizás tenga mucho, pero las ideas no fluyen a mi cabeza con las misma rapidez que otras veces. Estoy en la biblioteca, y frente a mi dos chicos que acaban de llegar no hacen más que conversar entre ellos. Eso me molesta, me distrae, me impide concentrarme debidamente, hace que las ideas se retuerzan más en su filamentoso espacio. Tengo ganas de mandarles a callar. A mi derecha otra chica, como yo, utiliza el ordenador, pero teclea muy fuerte, tan fuerte que casi percibo las palabras que escribe. El resto de la gente es normal. Nadie se imagina que yo, aquí y ahora, esté escribiendo en una bitácora un apartado sobre ellos, sobre lo que hacen en este preciso momento. Casi todos están profundamente sumergidos trazando olas de tinta sobre un libro o folio. Otros, para desconectar cinco minutos del abrumado espesor de letras o números, comen chuches y miran el móvil. Yo, escribo sobre ellos. Los chicos siguen hablando. Un señor ha llegado y se dispone a leer, o a estudiar. El libro que trae se titula: “Diccionario Yidish-Español”. Ahora tengo que googlear para saber que es el Yidish. Ha abierto la primera página. Uno de los chicos que está sentado frente a mí lleva tatuadas en el brazo izquierdo tres estrellas. ¿He dicho tatuadas? El chico que está a su lado, mira constantemente a su alrededor; y también ha reparado en el señor que estudia del diccionario. Creo que llamo mucho la atención. Allá donde miro, obtengo respuesta. Queda media hora. Media hora de biología. Hoy, no me apetece estudiar.  

jueves, 8 de marzo de 2012

No sin mí (Hysteria)

Domingo de cine: sol de luz blanca, frío invernal, cielo descubierto, algo de viento polar; sí, domingo de cine. Resumen de una temporada en la que he perdido la noción del tiempo y del espacio; me he quedado congelada en un segmento del universo. ¿Qué ha habido antes? Antes... ¿Antes? ¿Existe acaso un "antes" y un "después"? ¿Después de qué, exactamente? ¿Antes de qué, exactamente?  

lunes, 5 de marzo de 2012

Mariposa

Si tuviera toda la vida para decirte cuánto te quiero, no bastarían los segundos que ha vivido cada ser vivo en este planeta desde el principio de los tiempos. Pero eso tú ya lo sabes. Si me guardo las palabras y te alejo de mí, no te fies de lo que digo, fíate de lo que grito sin voz, porque lo hago para que solamente tú lo oigas. Si pudiera la vida grabarse como una película, mantendría nuestra primera noche cada segundo en mi retícula, y en cada final empezaría otra vez. Si hubieras entendido los gritos que desgarraban mis manos la última noche cada vez que me tocabas, si hubieras sido capaz de leer por lo bajo el destello de mis ojos, ¡si hubieras leído bien lo que decía el silencio de mi sonrisa! ¿Que te quiero? Sí, lo afirmo, lo aseguro, lo confirmo, lo doy por cometido, es un hecho, una realidad, una manera de vivir. Pero, ¿qué más me da quererte? No te daría mi vida, te daría todo lo que de ella nace, surge, brota, muere, renace, revive, se pierde, se encuentra. Te daría mi nombre, mis sueños, mis canciones, mis ilusiones, mis despeinados momentos junto al mar. Te daría mis lunes, mis martes, y mis miércoles, los jueves llenos de mariposas, los viernes de azahar, te daría mis fines de semana, mis segundos olvidados, mis recuerdos encontrados en un sueño que no entiendo. Te daría hasta mis genes si un día los necesitases. Mis huesos, mi piel, te daría mi alma, la vela de aroma incógnito, el beso que te robé una noche, el abrazo que me diste al irte, te daría mi yo, mi subconsciente, mi consciente, mi intelecto, mi talento, mis inquietudes y, ¡hasta te daría mis vicisitudes! Y es que no hay nada en mí que no haya estado antes en ti.

domingo, 4 de marzo de 2012

Si te hablo del silencio

Si te hablo del silencio no huyas, no corras, no te alejes, no te escondas. Si te hablo del silencio regálame  el viento de tus labios y el sonido de tu mirada, que hablar del silencio incomoda cuando callas. Si te hablo del silencio construye puentes en mi espalda, cruza ríos en mis dedos, hazme desplegar las alas. Si te hablo del silencio dibuja en el aire un arcoíris de palabras, pero no me digas nada, porque si te hablo del silencio no necesito verbos ni fanfarronadas que justifiquen con semántica lo que el silencio habla. Y si te hablo del silencio, tómame por loca, por inocente apasionada, que la pupila de mis ojos conoce lo que callas. Que no hacen falta palabras para descifrar palabras. Que la verborragia me irrita cuando con mirar ya basta. Si te hablo del silencio, ¡calla! 

miércoles, 29 de febrero de 2012

Una vieja canción

Hoy es una de esas tardes en las que el reflejo del sol ilumina mi cara a través de un amplio cristal, una de esas tardes en las que pongo música, me quedo quieta, tumbada sobre el sofá, y me dejo llevar por los primeros pensamientos que acuden a mi mente. Hay tardes en las que el brillo del sol se opaca porque mis ojos pierden el sentido cromático de la vida, y comienzan a ver tristemente el color gris de las cosas. Hay tardes en las que mis pensamientos se ven ofuscados, se ven limitados, se ven envueltos en una capa de espesa niebla y es ahí cuando yo, con un té caliente sobre la mesa, me detengo a pensar. Pero hay tardes en las que no sé qué pensar. Hoy es una de esas tardes en las que el pensamiento se me queda lejos, es una de esas tardes donde sólo las viejas canciones me sirven de compañía y refugio. Y me resulta triste percibir tanta lejanía en lo que antes me parecía cercano y cálido. Y se me hace grande un sitio tan pequeño como el sofá, donde mi manta y yo compartimos el silencio, la oscuridad y la dureza de una habitación que se sabe gélida e infértil. 

Ya no hay sol en el cristal, me he quedado en la sombra. 

Y aparece a lo lejos un recuerdo de esa vieja canción. El recuerdo de una estrofa, de un verso, de un estribillo se convierten en el recuerdo de una sonrisa, de muchas sonrisas, de infinidad de sonrisas. También es el recuerdo de una multitud, de muchas voces, de más canciones que no recuerdo... Es el recuerdo de algo que ha desaparecido... Algo se ha convertido en un pasado demasiado lejano.

lunes, 27 de febrero de 2012

"Bruma de espinas"

Y me siento a pensar cómo cambia la vida. Y percibes que el tiempo pasa porque día tras día te miras al espejo, te preguntas si ésa que ves eres realmente tú, y te examinas cada detalle de  tu cuerpo, y te preguntas cuánto tiempo llevará en tu piel ese nuevo lunar. Y recurres a viejas fotografías, y es ahí, en ese instante, cuando un sinfín de emociones te abruman, te turban, te quiebran. Fantasmas que sonríen señalando una cámara que no se ve, una niña pequeña con ojos llorones mira cabizbaja y tímidamente al frente y, se queda entonces, como fugaz muestra versátil del tiempo, ese recuerdo que te hace llorar. Apareces después de la mano de tus padres, ¿primer día de cole? Es igual, hay muchas como esa.

Recuerdos donde faltan dientes, sobran sonrisas, regalan lágrimas; recuerdos que figuran en papel, que dibujan escenas, que te acogen y se impregnan de ti. Me he mirado al espejo otra vez, pero todo está igual. En cambio, el espejo del alma me muestra imágenes que escondo en oscuro porque no quiero alimentarles de luz.