Y escucho "Yellow Card" y me acuerdo de tu voz, de tu mirada, de tu sonrisa y del verso que recita tu rostro. Suena una canción tras otra, y en mi retina, una tras otra acuden instantáneas cosechadas por el tiempo que paso junto a ti. Y podría morir ahora, podría desaparecer, desvanecerme, o simplemente ser efervescente cual aspirina en contacto con el agua, tus recuerdos son mi secreto mejor guardado.
Y podría pasarme horas acariciando las hebras de tu pelo fino y dorado, o perdiéndome en el acertijo de tu ojos, que no completan el matiz entre lo azul y lo verde, que no tienen horizontes, ni principios ni fin. O quizás, podría considerar la opción de recorrer con un dedo el gracioso perfil de tu nariz mientras sonrío y te hago sonreír. No sé, hay un sinfín de caricias en el aire, palabras que sólo las miradas entienden, sonrisas ensortijadas, hay una piel y un tacto, dos personas y una acción. Hay mucho, demasiado.
Te vas y me quedo pululando. Te vas y soy mariposa.

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