miércoles, 16 de marzo de 2011

Alguien especial

Cuando alguien llega a tu vida una puerta se abre. Quizás no se abra de repente, a lo mejor sí, pero cuando alguien llega a tu vida algo comienza a nacer, a crecer, a parir frutos de ilusión, de alegría, de felicidad... Comienzan a cobrar vida pequeñeces que antes habían permanecido estériles a la sombra de una ventana con cristales empañados, y el frío rincón desolado, oscuro y mohoso se va tiñendo de vida, se va coloreando despacio, se va repletando de cálida luz. 


Se da paso a la esperanza, señora paciente, aunque a veces desesperada, para que haga larga estancia en la habitación de ese extraño inquilino. Para que acompañe las largas horas de espera, las largas horas de fantasía, para que alimente a la ilusión, desaliente al desengaño, proteja los sueños y cultive una extraña amistad con la pasión desembocada y la prudencia espabilada. ¡Qué de vistas en la ventana! ¡Qué paredes tan abrazadoras! ¡Qué visitante ha llegado, por fin, a mi pequeño rincón! Bienvenido sea, señor, a mi humilde guarida, a mi escondite perfecto, a la parcela de tierra que jamás podrá llevar otro nombre. Aquí naces, aquí quedas, para toda la vida, para la eternidad. Y si un despavorido huracán osara arrancarte y llevarte lejos, adormecido en sus brazos, no lo permitiré, porque aunque lleve tu cuerpo, parte de tu ser, de tu alma, se queda conmigo, en esta morada que lleva grabada las huellas de tu estancia. Y si un día mueres, señor, en tu lápida reposará tu nombre, pero sin fechas, para guardar la atemporalidad del recuerdo, para hacer más lejano el presente y más cercano el pasado. Pero si vives por siempre a mi lado, cultivaremos juntos el jardín que ambos hemos imaginado, plantaremos narcisos, amapolas, y una secuoya, dibujaremos el cielo como tu lo has idealizado, con un Saturno de plata, una Luna de queso y un Plutón de verano y bailaremos juntos la melodía silvestre de un piano que acompaña a una flauta abandonada a su suerte.

(A Nemo)

jueves, 10 de marzo de 2011

Hoy

Hoy es un día más, pero tengo la intención de hacerlo diferente, de vivirlo al máximo, de no dejar pasar ni un segundo sin saborearlo. Quiero que la brisa del mar me despeine, quiero escuchar a alguien reír con ganas, quiero verme en los ojos de alguien, correr y gritar mi nombre, grabar un corazón sobre la arena, coger la mano de la otra persona y apretarla junto a la mía, pegar mi oído a su corazón y sentir sus latidos, su respiración, su mirada posada sobre mis ojos. Quiero que sea diferente, que lo gris sea blanco, que brille el color mate, que salga luz y que brote la libertad donde antes solo habían piedras. Llenar mi vida de colores, ilusiones, pasiones, canciones, sensaciones, emociones; hacerla fuerte, segura, decidida, impulsiva, razonable, consciente, ingenua, perspicaz, prudente, ingeniosa, hábil, potente, divertida, graciosa, chisposa, fulgurante, explosiva y sentir que quien  soy es aquello que siempre he querido ser. 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Luz

Cuando se tiene un sueño, una esperanza, una ilusión, una luz, hay que perseguirla con todo esmero. Hay que enfrentarse a todo lo que nos de la espalda, a todo obstáculo que se interponga. Cuando se quiere algo, y ese fin necesita de nuestro esfuerzo físico y mental, hay que lucharlo, hay que sudar y dar de nosotros lo mejor, sacar de nuestro espíritu todas las fuerzas y deseos, para poder hacer realidad eso que otros llaman sueño, ilusión, fantasía, utopía...

Yo tengo eso, yo poseo un deseo, una fuerza, una esperanza, una ilusión, y quiero hacerla realidad, quiero que se cumpla, quiero que esa fantasía, deje de serlo para que se convierta en mi realidad.

"El que persevera triunfa", solía decirme mi abuela, y no hay nada más cierto. Día a día, pasito a pasito, piedra a piedra, hora tras hora,  se construye el puente que une el punto de partida y el de llegada. El trabajo diario hace al bailarín, la dedicación, el esfuerzo, el sudor son indispensables para su formación. Pero no hay nada más bello que la recompensa de bailar en un escenario y ver que tu trabajo, que tus horas de sacrificio, son devueltas en forma de aplausos, en una ovación de un público que se ha quedado deleitado con tu papel técnico y teatral.

Es cierto que es una vida dura, difícil. complicada, llena de metas, retos, competitividad. Pero, si es lo que se siente en el alma, si el lo que se disfruta cuando se hace, si es lo que te hace sentir realizada, ¿por qué no dedicarse a ello? El bailarín no encuentra excusas que sean capaces de amainar la pasión por la danza, porque ésta es tal que le imprime la fuerza necesaria para que sepa enfrentarse con vivacidad a las adversidades. Cuando la pasión del alma, te pide a gritos bailar, dale el paso y la técnica, el corazón hará el resto.