![]() |
| Y las tardes junto al mar secaron las lágrimas de tu ausencia |
Hace noches que no duermo, que no sueño, que no siento nada. Hace tiempo que olvidé extrañarte, echarte de menos. Olvidé tu aroma, tus caricias, tu aliento, tus besos. Te olvidé de Norte a Sur. Olvidé tu silueta, tu silencio, tu tacto fino, tu tez pálida como un día de niebla; olvidé tu abrazo, tus gestos, olvidé tu risa y tu pelo revuelto, deshecho al viento del verano, a la lluvia del otoño, a la nieve del invierno. Hace tiempo ya que no te tengo,ni te quiero conmigo.
Pero a veces tu recuerdo tenue como niño aparece entre cortinas y juega a ser brisa que se cuela en el salón a las noches frente al fuego, alegre compañía para una esquina que se disputa una mesilla con florero o un cuadro de Chaplin. Y yo sonrío, pero ya mi piel no siente la frescura de tu presencia, ya no queda nada de ti conmigo. En cambio, la incertidumbre me corroe cuando desde esa esquina enfoco la ventana y me dispongo a observar. ¿Te pasa a ti lo mismo? ¿O simplemente nunca me pensaste como yo te pensé a ti?
Tenerte en mi mente no me hace débil, pero comprendí que ocupabas demasiado tiempo de mi vida, que te pensaba de demasiado, que te buscaba incluso cuando acababas de partir. Entendí que no eras mi prioridad, sino mi opción, haciendo recíproco el enlace. Supe, entonces, que hay cosas que merecen mejor atención que aquéllas que van y vienen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario