Mientras intento escribir eso que nunca será una canción se me ocurre la idea de verte dormir, de sentir cómo respiras, de velar cada uno de tus movimientos, de rozarte la nariz con la yema de mi dedo índice, de sonreír cuando veo que escondes tu cara tras tu brazo torcido que sujeta la almohada.
¡Qué pena que estés a kilómetros de distancia, qué duermas ahora y que no me pienses, que no sepas que la luz led roja de tu móvil está activa porque hace una hora te escribí, mientras tú, quizás, apagabas el ordenador y te abrazabas a las mantas! Se me ocurren mil cosas que poner en esta canción, una canción de madrugada, pero todo me suena falso, ligero. No hay mejor canción que los besos que te doy, que las ganas que te tengo, pero ese afecto es privado, cara al público sonríen nuestros modales y encienden fuego nuestras miradas cuando clavas tus ojos sobre los míos. Mantén el secreto, ¿vale? Le escribiré una canción al viento.

Palabra, una más, ahora son tres......
ResponderEliminar